Alianza Rural destaca el papel del sector agropecuario como motor para el desarrollo económico y medio ambiental de nuestro país.

 

Nuestro país está viviendo uno de los momentos más duros y difíciles de su historia moderna, la pandemia del Coronavirus Covid19 está cobrando muchas vidas y está ocasionando una grave crisis económica. Desde Alianza Rural queremos subrayar la relevancia del campo como motor para el desarrollo económico y medio ambiental de España, y el compromiso que ha mantenido con la sociedad en su labor de alimentar a España. Además, esta situación ha servido para comprobar que ni la agricultura ni la ganadería son agentes causantes del cambio climático, sino que contribuyen al mantenimiento de espacios medio ambientales.

El mundo rural ha conseguido atenuar las consecuencias de la crisis sanitaria debido a su aislamiento y su dispersión geográfica, pero está sufriendo directamente la crisis económica ocasionada por las medidas necesarias para la paralización de la pandemia y desde Alianza Rural se prevén pérdidas millonarias para el sector del campo, sin considerar los números rojos del impacto en el turismo rural.

El cierre del canal Horeca (hoteles, restaurantes), unido a la paralización de la actividad turística como consecuencia de la limitación de movimientos, han supuesto directamente la asfixia económica de ganaderos y agricultores que tienen su producción vinculada a ese nicho de mercado, e incluso de productos gourmet. A esto, debemos sumar el cambio de hábitos de los consumidores que ante una previsión de una fuerte depresión económica están adaptando su consumo a una cesta de la compra de menor coste.

Asimismo, esta situación afecta de forma dramática también a aquellos sectores agropecuarios cuyo destino son los espectáculos, los deportes o las ferias y exhibiciones, paralizados por esta situación sanitaria, como son los casos del toro bravo, y del sector equino de deporte.

En ese sentido, se estiman importantes pérdidas en sectores agrícolas orientados hacia la exportación y en aquellos de carácter más perecedero, también en productos cárnicos como el ovino-caprino, vacuno de carne, porcino ibérico y sector lácteo que podrían superar los 3.694 millones de euros millones de euros, unidas a las previsiones procedentes de distintas fuentes sobre pérdidas millonarias estimadas en sectores agrícolas, con las características mencionadas, como el vitivinícola, olivar y frutas y hortalizas. Además, debemos añadir las pérdidas de sectores del ámbito rural como son la ganadería de bravo que calculan más de 77 millones de euros -35 millones de euros directamente aplicados a los animales destinados a espectáculos culturales-.  

La caza, otra actividad dinamizadora de la economía rural y necesaria para la conservación del medio ambiente, no escapa a los efectos de la crisis. La carne de caza cuyo volumen anual de ventas se sitúa en torno a 100 millones de euros, puede afrontar unas pérdidas de al menos el 40%. Sus industriales tienen las cámaras llenas de producto de calidad para el que no encuentran salida. La caza como actividad, que genera en España 6.487 millones de euros y emplea a 187.000 personas, verá sin duda afectada su actividad ante una crisis de tal magnitud, con descensos de más del 20% si la pandemia y las medidas finalizan antes de la temporada general, en cuyo defecto aumentaría considerablemente, lo que supone un global de al menos más de 1.200 millones de euros en pérdidas. Además de una profunda crisis económica, la disminución de esta actividad producirá graves efectos en el medio, con daños a la agricultura, ganadería, ecosistemas y aumento de accidentes de tráfico, por tanto, la actividad cinegética debe ser considerada para el control de los daños relacionados como actividad esencial en este Estado de Alarma.

Estas primeras estimaciones pondrían en grave riesgo la viabilidad de muchas explotaciones agrarias en el futuro y supondría un gravísimo mazazo para el campo español de no adoptarse medidas por parte de las Administraciones nacionales y europeas que palíen si quiera parcialmente esta gravísima crisis provocada por la pandemia COVID19 en el campo. Medidas entre las que los conocidos mecanismos de intervención de mercados, bien merecen ser estudiados.

Cifras que tras el desastre económico llevarían aparejado incalculables perjuicios ambientales, pérdidas de biodiversidad y ecosistemas asociados al sector agropecuario y un mayor abandono de la llamada España vaciada.

Esta situación obliga a los agentes de la Alianza Rural a mirar al Fondo Europeo de Reconstrucción Económica, y arbitrar los mecanismos europeos, nacionales y autonómicos necesarios para ayudar a este sector estratégico de forma económica, social y medio ambiental para nuestro país.

*Alianza Rural es una plataforma constituida para la defensa del medio rural, sus tradiciones, riqueza y entorno y sus socios fundadores son: ASAJA, FEAGAS, UCTL, RFEC, Fundación Artemisan, APROCA y AMFAR

 

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