D. Joaquín Manuel Rodríguez Chaparro
Vocal Asesor de la Secretaría General de Agricultura y Alimentación MAPA.

 

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) concluyó ya en su Quinto Informe de Evaluación (2014) que el cambio climático es inequívoco. Las consecuencias negativas del cambio climático se están empezando a sentir tanto en sistemas naturales como humanos, poniéndose en riesgo diversas actividades económicas entre las que se encuentra la actividad agraria. La subida de las temperaturas, así como la irregularidad de las precipitaciones y la pérdida de biodiversidad son sólo algunos de los impactos que se están empezando a sentir en nuestro país que, como toda la cuenca mediterránea, presenta una elevada vulnerabilidad frente al cambio climático.

En agosto de 2019, el IPCC publicó el informe “Cambio climático y uso de la tierra” en donde reclama estrategias para proteger la tierra, clave para alimentar a la creciente población mundial y luchar contra el cambio climático. Se resalta en el informe que la gestión sostenible de la tierra es clave en la adaptación y mitigación del cambio climático.
Hay que acometer estrategias que garanticen un uso sostenible del suelo, evitando la falta de acceso a los alimentos, la desertificación y la pérdida de biodiversidad.

 

ACUERDO DE PARÍS

 

Para frenar este cambio climático y sus consecuencias la UE ratificó el Acuerdo de Paris en 2016 y España en 2017. Este tiene como objetivo contener el aumento de la temperatura media global de la superficie de la Tierra por debajo de los 2ºC respecto de los niveles pre- industriales, realizando esfuerzos para limitarlo a 1,5ºC.

Para ello, la UE fijó los siguientes objetivos a 2030:

  • 40% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990.
  • 32% de renovables sobre el consumo total de energía final bruta, para toda la UE.
  • 32,5% de mejora de la eficiencia energética.
  • 15% interconexión eléctrica de los Estados miembros.

 

¿Y AQUÍ COMO ENTRA LA AGRICULTURA Y NUESTRO MEDIO RURAL?

 

La agricultura contribuye al cambio climático con emisiones de CO2 y también de GEI

– fermentación entérica (CH4);
– la gestión del estiércol (CH4, N2O);
– el cultivo de arroz (CH4);
– gestión agrícola del suelo (CH4, N2O).

Pero además, lo terrenos agrícolas tienen la capacidad de ser sumideros de CO2.

Pero también se verá afectada………

Tal y como indica Comisión Europea, los impactos del cambio climático en la agricultura serán debidos a:

  • cambios en la precipitación.
  • cambios en la temperatura.
  • periodicidad y severidad de eventos extremos.
  • aumento del nivel del mar.
  • aumentar la concentración de CO2.

En el Brief nº4 de la Comisión Europea se exponen algunas oportunidades y amenazas del cambio climático para los cultivos como son:

– Dificultades para determinados cultivos por estrés del calor.
– En producción ganadera posibilidad de estrés por calor y necesidad de ventilación, sombra y agua para soportarlo.
– Cambios en períodos de floración y fechas de siembra y/o de recolección que tendrán un impacto indirecto en el rendimiento de los cultivos.
– La producción ganadera se podrán ver afectados tanto por la incidencia de las condiciones ambientales (calor, humedad), como por la calidad y cantidad de la alimentación y de la hierba. Esto tendrá impacto en el manejo de rebaños.

Por tanto, la agricultura contribuye y se verá afectada por el Cambio climático.

 

COMPROMISOS ESPAÑOLES

 

Los compromisos de la UE en lo referente a disminución de emisiones de GEI se han asumido por el Gobierno de España y están plasmados en el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (en adelante PNIEC) enviado a la Comisión en febrero de 2019. Las medidas contempladas en el PNIEC, permitirán alcanzar los siguientes resultados en 2030:

  • 21% de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) respecto a 1990.
  • 42% de renovables sobre el uso final de la energía.
  • 39,6% de mejora de la eficiencia energética.
  • 74% de energía renovable en la generación eléctrica.

En el 2050 el objetivo es alcanzar la neutralidad climática, con la reducción de al menos un 90% de nuestras emisiones de GEI y en coherencia con la Comunicación Europea. Además de alcanzar un sistema eléctrico 100% renovable en 2050.

 

EMISIONES GEI ESPAÑA

 

Si se analizan las emisiones de GEI en España por sectores, en 2017 el sector con mayor nivel de emisiones fue el del transporte (26%) seguido de la generación de electricidad (20%), las actividades industriales (19%) y la agricultura (11,6%). Al realizar el análisis por gases, el CO2 supuso un 81% de las emisiones totales de GEI, seguido del metano (12%).

Si desglosamos, la fermentación entérica supuso el 5%, los suelos agrícolas el 3,7%, la gestión de estiércoles el 2%, la fertilización con urea el 0,2%, seguidos de las quemas, las enmiendas calizas y el cultivo del arroz.

La ganadería supone más de un 70% del total de emisiones de gases de efecto invernadero del sector agricultura en España.

HAY QUE MITIGAR, PERO TAMBIÉN HAY QUE ADAPTARSE

En la actualidad se está trabajando en la elaboración de un nuevo Plan, un PNACC (II), para 2021-2030, coincidente con el periodo del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). De hecho, tanto el PNIEC final como la Estrategia a largo Plazo de lucha contra el cc (a 2050) incluirán un apartado de adaptación, resumen de este PNACC (II).

Algunas medidas de adaptación al cambio climático reconocidas serían las siguientes:

  • Rotación de cultivos a nivel de parcela.
  • Diversificación de cultivos a nivel de explotación.
  • Mantener el suelo cubierto.
  • Mejora del confort animal para reducir la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático.
  • Gestión integral de suelos mediante prácticas que eviten que los suelos estén desnudos:
    • Mejora de la materia orgánica de los suelos.
    • Reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
    • Mejora de la estructura y productividad a medio plazo.
    • Reducción de las pérdidas por erosión.
  • Agricultura de precisión.
  • Utilización de márgenes multifuncionales para mantenimiento o incremento de los polinizadores. Además, contribuyen a mejorar la biodiversidad de la explotación, el suelo y reducen el uso de productos fitosanitarios, y con ello a la sostenibilidad de los sistemas agrarios.
  • Adaptación de las rotaciones de cultivos a las dotaciones de agua disponibles.
  • Riego de precisión mediante la utilización de sensores de clima y suelo que determinen el momento adecuado para efectuar los riegos y la cantidad adecuada a aplicar en función del estado de humedad del suelo y de la planta.
  • Para cereales de secano una posibilidad de adaptación a los impactos del cambio climático sería el cambio en la fecha de siembra, utilización de cultivares adaptados.

 

BIOMASA COMO OPORTUNIDAD

 

España es el tercer país europeo por recursos absolutos de biomasa forestal y dispone además de una elevada producción de purines anualmente que pueden valorizarse como energías renovables.

Existe, por tanto, un alto potencial de energía de biomasa y de biogás, que ayudaría a reducir la dependencia energética del exterior contribuir a la descarbonización de la economía española.

 

EFICIENCIA ENERGÉTICA

 

Regadíos, maquinaria agrícola y forestal, y explotaciones agrarias y ganaderas consumen energía y emiten CO2.

Las medidas de ahorro prevén alcanzar una reducción del 30% del consumo de energía en el ámbito del regadío, del 25% en el ámbito de la maquinaria agrícola y del 30% en las explotaciones agrarias.

El uso de energías renovables, para autoconsumo, en las explotaciones agrícolas y ganaderas y en los regadíos presenta un gran potencial de desarrollo, que combinada con Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) permitirá ampliar el número de las denominadas explotaciones inteligentes y también al riego inteligente.

Acciones como:

  • La auditoría energética, la predicción, la monitorización, la estandarización y los sellos de calidad.
  • El uso de las tecnologías de información y comunicación (TIC), el desarrollo de aplicaciones de software, los modelos y las nuevas herramientas de cálculo, diseño, gestión y telecontrol.
  • Nuevos equipos de riego específicamente diseñados para reducir el consumo de energía.
  • Las fórmulas de compra colectiva e inteligente de energía, y de generación colectiva de energía renovable.
    PNIEC Y MEDIDAS INCLUIDAS AGRARIAS Y FORESTALES INCLUIDAS EN ÉL.
  • Sector agrario:
    • Fomento de las rotaciones de cultivos herbáceos de secano, que incluyan leguminosas y oleaginosas, y sustituyan al monocultivo del cereal.
    • Ajuste del aporte de nitrógeno a las necesidades del cultivo.
    • Vaciado frecuente de purín en alojamientos de porcino.
    • Cubrimiento de balsas de purines.
    • Separación sólido-líquido de purines.
    • Fabricación de compost a partir de la fracción sólida del purín.
  • Sumideros forestales y agrarios:
    • Regeneración de sistemas adehesados.
    • Fomento de choperas en sustitución de cultivos agrícolas en zonas inundables.
    • Creación de superficies forestadas arboladas.
    • Ejecución de labores silvícolas para prevención de incendios forestales.
    • Pastoreo controlado en áreas estratégicas para la prevención de incendios forestales.
    • Fomento de gestión forestal sostenible en coníferas, aplicación de régimen de claras para incrementar el carbono absorbido.
    • Restauración hidrológico-forestal en zonas con alto riesgo de erosión.
    • Fomento de la agricultura de conservación (siembra directa).
    • Mantenimiento de cubiertas vegetales e incorporación de restos de poda al suelo en cultivos leñosos.
  • Sector energético
    • Programas específicos para el aprovechamiento de la biomasa.
    • Reducción de emisiones de GEI en la gestión de residuos.
    • Mejora de la eficiencia energética en explotaciones agrarias, comunidades de regantes y maquinaria agrícola.
    • Desarrollo del autoconsumo con renovables.

 

BIODIVERSIDAD Y CAMBIO CLIMÁTICO

 

Por último, no quiero terminar sin hablar de cambio climático y biodiversidad.

El cambio climático se considera una de las cinco presiones principales que impulsan la pérdida de biodiversidad, junto con la pérdida de hábitats, la sobreexplotación, la contaminación y las especies exóticas invasoras.

“La biodiversidad es fundamental para salvaguardar la seguridad alimentaria mundial, sostener dietas saludables y nutritivas, mejorar los medios de subsistencia rurales y reforzar la resiliencia de las personas y comunidades. Tenemos que utilizar la biodiversidad de forma sostenible, para poder responder mejor a los crecientes desafíos del cambio climático y producir alimentos de una forma que no dañe a nuestro medio ambiente”, Director General de la FAO, José Graziano da Silva.
“Menos biodiversidad significa que las plantas y los animales sean más vulnerables a plagas y enfermedades. La pérdida creciente de biodiversidad para la alimentación y la agricultura, agravada por nuestra dependencia de cada vez menos especies para alimentarnos, está llevando nuestra ya frágil seguridad alimentaria al borde del colapso”.
Por poner un ejemplo, la polinización. El uso abusivo de insecticidas y ciertos fitosanitarios está llevando a una situación crítica con polinizadores, incluidos los silvestres.
Solo en la UE, alrededor del 84 % de las especies de cultivos dependen, al menos en parte, de la polinización animal. Hasta casi 15.000 millones de euros de la producción agrícola anual de la UE se atribuye directamente a los insectos polinizadores. Además, en la UE, alrededor del 78% de las especies de flores silvestres dependen, al menos en parte, de la polinización animal.
Otro ejemplo, las aves ligadas a medios agrarios han visto reducir alarmantemente sus poblaciones en los últimos años como consecuencia de cambios en las prácticas agrarias, por el abandono de tierras y, sobre todo, por la intensificación. Esta intensificación (incremento de uso de pesticidas, eliminación de márgenes y linderos, adelanto de cosecha, densificación de leñosos, gestión de barbechos) ha reducido su alimento y también las zonas de refugio y nidificación.
La mejora de estas tendencias mayoritariamente negativas pasan por la mejora de sus hábitats, mantenimiento de linderos y otra vegetación herbácea espontánea, mantenimiento de puntos de agua, mantenimiento de rodales de arbolado, incluyendo sotos de ribera y en su caso, entre otras, medidas de gestión cinegética.

 

COHERENCIA ENTRE POLÍTICAS

 

La futura PAC es sensible con estos temas y dentro de sus nueve objetivos específicos ha y tres económicos, tres sociales y teres medioambientales.

Los tres medioambientales están referidos al cambio climático y energía sostenible, al uso sostenible de recursos naturales como el agua el suelo y el aire, y a la protección de la biodiversidad y potenciar sus servicios ecosistémicos.

La coherencia entre políticas las agrarias, las energéticas y las ambientales son clave para poder alcanzar un desarrollo sostenible.

 

D. Joaquín Manuel Rodríguez Chaparro
Vocal Asesor de la Secretaría General de Agricultura y Alimentación MAPA.

28 de octubre de 2019

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